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Proyecto de visibilización “Camino Sin Límites”

¿Quiénes somos?

Mi nombre es Oliver y el que está a mi derecha es mi hermano Juan Luis.

Juntos vamos a recorrer los casi 800 kilómetros que separan Roncesvalles de Santiago de Compostela, con tal de hacer de este mundo un lugar más confortable e igualitario para todos, al mismo tiempo que vivimos una épica aventura que nos marcará por el resto de nuestras vidas

¿Cómo lo vamos a hacer?

Uno de los propósitos de nuestro proyecto es mostrar al mundo la realidad a la que se enfrentan día a día todas las personas con discapacidad y movilidad reducida. Para ello, intentaremos recorrer los casi 800 kilómetros de Camino Francés siguiendo la ruta tradicional, compartiendo nuestra aventura junto a los miles de peregrinos que nos cruzaremos en el camino.

Otros valientes ya se han aventurado a hacer el Camino de Santiago en silla de ruedas, pero la falta de accesibilidad en algunos tramos impedía su avance normal junto al resto de peregrinos, obligándoles a tomar rutas alternativas por carretera.

Las personas con discapacidad se enfrentan cada día a incontables obstáculos, ven ignoradas gran parte de sus necesidades y luchan constantemente por adaptarse a una sociedad que, muchas veces, mira para otro lado. Por eso grabaremos todo el recorrido en vídeo: para que podáis ver y compartir con nosotros el sufrimiento y la indescriptible alegría de cada dificultad superada.

Ni Juan Luis ni yo somos grandes caminantes, por lo que el reto para ambos es todavía mayor. No podemos prometer que conseguiremos el objetivo de llegar a Santiago, lo que sí tenemos claro es que no fallaremos a nuestro lema de mirar siempre hacia adelante.

¿Por qué lo hacemos?

La Semana Santa de 2014, Juan Luis y yo nos embarcamos en nuestro primer gran viaje. Una aventura cuya grandeza no se midió en kilómetros, sino en experiencias vividas.

Durante una semana caminamos juntos los últimos 60 kilómetros del Camino de Santiago Francés, desde la localidad de Melide hasta Santiago de Compostela.

Desde entonces supimos que queríamos repetir aquella odisea, y que la próxima vez volveríamos con las pilas cargadas y con ansias de hacer algo realmente épico que significara un antes y un después en las vidas de ambos.

Por otro lado, a finales de este año emprenderé otro gran viaje, esta vez en solitario y sin billete de vuelta, a Tailandia. Por eso deseo con todas mis fuerzas materializar esta maravillosa locura junto a mi hermano.

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